Lo primero que nos sorprende al poner el juego en nuestra consola y disfrutar de las primeras imágenes que éste nos brinda, es la magnitud de todo lo que nos rodea. Shadow of the Colossus es un tremendo mapa a explorar de cabo a rabo, en busca de nuestro objetivo. En el video introductorio, realizado con el mismo motor gráfico que el juego en sí, ya podemos dar buena cuenta de esto, comenzando a imaginar que vamos a tener gran cantidad de terreno por explorar.
Una vez comenzado el juego, al salir de la catedral donde da inicio nuestra aventura, podremos observar un extenso mundo a nuestro alrededor. Este mapa, de bastantes kilómetros cuadrados, no necesitará de tiempos de carga excesivos, ni mucho menos, todo este extenso mundo se cargará en un momento, casi sin que apreciemos el enorme trabajo que nuestra PS2 debe estar haciendo. La cuestión es que Shadow of the Colossus nos permitirá explorar terrenos desérticos, bosques, lagos inmensos, zonas montañosas, terrenos volcánicos, etc. sin necesidad de soportar esos tiempos de carga tan molestos. Eso sí, para explorar todo ese mapa necesitaremos la ayuda de nuestra montura, Agro.
El acabado de estos escenarios es realmente bueno, sobretodo, al sumar todo un elenco de efectos gráficos y de iluminación que hacen que el resultado final sea una autentica maravilla. Tanto las luces como otros efectos de ambientación como nieblas o nubes de polvo consiguen dar un toque realista muy certero. Además, estos últimos ayudan a hacer menos grande el esfuerzo al que nuestra consola se ve enfrentado a la hora de mover estos escenarios. Las nieblas, nubes o tormentas de polvo que encontraremos ayudan a disimilar unas texturas, que gracias a esto, parecen más de lo que realmente son. He aquí la gracia del trabajo de los chicos de Sony.
De esta forma, en Shadow of the Colossus recorreremos unos escenarios de lo más variopintos, todos ellos muy bien acabados y repletos de efectos de gran calidad entre los que destacamos los efectos de iluminación, partículas o el agua. No obstante la grandeza del juego y donde se muestra todo el potencial del juego es en el diseño de los personajes de la historia, especialmente el los Colosos. Aquí es donde se ha puesto toda la carne en el asador.
Los encontraremos de todos los tipos y de todos los tamaños. Pero todos tendrán un nexo en común, todos parecen fruto de la mezcla de roca y materia viva, tanto vegetal como animal. Algunos colosos no serán más grandes que un dinosaurio, otros en cambio, serán de magnitudes gigantescas, grandes como una montaña y para disfrute del jugador y desdicha del que se tenga que enfrentar con ellos, la gran mayoría superará de buen trozo los 20 metros de altura. El trabajo realizado en estos Colosos ha sido impresionante, Fumito Ueda y Keji Kaido han plasmado en estos espléndidos seres todo su saber artístico. Texturas de gran calidad, gran número de polígonos, un diseño excelente y unos detalles como el pelo, la sangre o los efectos de luces hacen que ponerse en frente de uno de estos seres resulte imponente incluso estando detrás de la pantalla del televisor. Si a eso le sumamos los efectos de partículas que se levantan con las pisadas o la deformación del suelo el resultado es impresionante. Posiblemente nos hallemos ante una de las experiencias más imponentes no solo para PS2, sino para cualquier consola. Shadow of the Colossus impone respeto.
No debemos olvidar a nuestro menudo héroe y su montura. El protagonista del juego presenta un aspecto muy juvenil y andrógino. Cierto es que el aspecto que se le ha otorgado no permitiría encuadrarlo en ninguna de las culturas existentes, al igual que los colosos, más bien sería una suma de estas. Los movimientos y el acabado de nuestro joven amigo y de su montura, Agro, están realizados con esmero. La forma de cabalgar, la reacción del caballo o cualquier otro movimiento esta trabajado con atención minuciosa, al igual que cualquier aspecto del juego. Sea cual sea el aspecto gráfico, los desarrolladores de Sony han sabido estrujar nuestra negra consola al 100%. Merece ser visto y disfrutado.