Sólo introducir el disco de juego en nuestra amiga de entretenimiento, vemos el trabajo realizado por los chicos de Koei con su excelente presentación. Y es que no se puede decir nada malo de ella. Nos sumerge en lo que posteriormente será un juego de batallas y más batallas sin desenfreno y sin descanso.
Cabe decir que el diseño de los personajes que no son oficiales es bastante pobre en variedad. Así, durante el juego, parece que estamos matando todo el rato a los mismos personajes.
Por otra parte, los oficiales si que se ven bien trabajados y cada cual tiene unas características que los definen y diferencian en el campo de batalla. Todos tienen sus armas y vestimentas bien distinguidas y gráficamente están bastante bien; se podría decir que la calidad gráfica no ha variado demasiado de la tercera entrega.
Cabe destacar que cuando nos metemos en un duelo contra un oficial enemigo, los gráficos mejoran visiblemente. Esto podríamos achacarlo a la condición de tener más potencial libre por la falta de otros personajes en pantalla.