Título tras título, la saga Burnout pone el listón más alto. Con Burnout 3 alucinamos en colores haciendo Takedowns a nuestros rivales, destrozándolos de las formas más violentas y más excéntricas. En esta nueva entrega, apodada Revenge, volvemos al mismo planteamiento que tanto nos gusta y nos engancha, destrozar a todos los contrarios y quedar siempre (y remarco siempre) ¡el primero! En el universo Burnout los segundos no tienen cabida, siempre hay que ir a por más.
El mismo planteamiento, pero no el mismo juego, por algo ha pasado el tiempo, eso se tiene que notar. Y se nota. En Burnout Revenge los chicos de Criterion y de EA han encontrado el entorno perfecto para experimentar y crear un grandísimo juego en todos sus aspectos, sobre una base que les garantiza el éxito. Mejoras gráficas por doquier, nuevos estilos de juego más innovadores y mejora de los estilos ya existentes, nuevas formas de golpear a nuestros rivales en carrera y al resto del tráfico, … Todo esto acompañado por una banda sonora de lujo que hará las delicias de cualquier jugador. ¿Os creéis con derecho a quejaros? Yo creo que no. EA nos está malacostumbrando con títulos así.
De nuevo el punto clave de Burnout es la conducción. Nos volvemos a encontrar ante un juego arcade cien por cien. Nada de simulación, para eso ya existen otros juegos. Con Burnout Revenge solo se busca la diversión y el gamberrismo sobre cuatro ruedas en estado puro. En los diferentes modos de juego del título de EA podremos pisar a fondo el pedal de nuestro vehículo para hacer las mil perrerías a nuestros contrarios y también a los pobres conductores que se crucen en nuestro temerario camino. La finalidad siempre será la misma, ser el número uno y que nuestro prestigio como peligro al volante no tenga rival.
Por supuesto, y no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta, Burnout no es un buen ejemplo de lo que se debe o no se debe hacer en la carretera. Hay que tener en cuenta que nos encontramos ante un juego, un juego muy adictivo y entretenido, pero nada más que eso. Muchos de vosotros que como yo conduzcáis un vehículo y también juguéis horas y horas a Burnout habréis notado esa sensación de venganza, cuando alguien nos adelanta de forma chulesca en la autopista, en la que piensas: ¡Te has ganado un “Takedown”!. Y es que este título traspasa las fronteras del videojuego y se instala en nuestro cerebro. No obstante, confío en vuestro buen criterio y en que jamás se os ocurra llevar a cabo este pensamiento. Simplemente reprímete un poco y expulsa esa ira en tu casa, con tu mando, delante de tu consola. Esa será tu venganza.