Con la llegada del primer C.M. por el 98 se puso el listón muy alto en la creación de este tipo de juegos. El título en cuestión hacia gala de un motor gráfico envidiable para la época, y el apadrinamiento de un magnífico piloto. Además contaba con licencias de las principales marcas comerciales del mundo de los rallies, siendo Subaru la principal (por afinidad laboral con el corredor estrella). Pero por lo que realmente marcó una época fue por su jugabilidad. La conducción hiper-realista, no por ello peleada con la adicción extrema que causaba, y una física pocas veces superada (véase Gran Turismo) establecieron las bases de una nueva manera de ver el mundo de los juegos de carreras. Si bien la gente de Codemasters había logrado crear una obra excelente se superaron con la llegada de la segunda parte de la saga casi tres años más tarde, aunque tampoco con la aceptación que debiera por la crítica en general.
Sin más espera que un año y medio, el equipo de Codemasters ha conseguido rizar el rizo. Basándose en la máxima que caracteriza a la saga, jugabilidad y realismo, se ha logrado un nivel que dará mucho que hablar y pondrá los pelos de punta a más de un desarrollador. Con la llegada de C.M.3 se ha establecido un nuevo hito. Pasemos a analizarlo detenidamente.