Hace prácticamente un año que la compañía Rockstar nos sorprendió a todos revolucionando la manera de ver los juegos, sacando uno de los mejores títulos que haya producido la industria. Como muchos de vosotros ya sabréis estamos hablando de Grand Theft Auto 3, el simulador criminal por excelencia.
Hablamos de revolución ya que permitía una libertad de acción no vista hasta el momento, junto con una línea argumental extremadamente sostenida y adictiva. Nos ponía en la piel de un camorrista de segunda línea (Tommy Vercetti) al cual teníamos que hacer llegar hasta lo más alto de los negocios sucios. Para ello disponíamos de infinidad de coches y armas, y una ciudad de 4 millones de personas para campar a nuestras anchas. ¿Cómo podía Rockstar superar algo tan bueno en tan poco tiempo? La duda no hizo más que el deseo de ver la secuela de este gran título fuese enorme.
Esta vez la acción se sitúa en una ciudad llamada Vice City, claramente inspirada en ciudades como Miami con un alto porcentaje de hispanos, una década antes que el anterior título. Nos volveremos a poner en la piel de nuestro, ahora joven, amigo Tommy, recién recobrada su libertad de una pena de 15 años en la cárcel. Gracias a su silencio en la prisión y la buena relación que conserva con sus antiguos jefes de Liberty City, éstos le envían al Sur para ayudar a expandir el negocio. El primer trabajo (una operación de droga) sale mal y Tommy se ve obligado a limpiar su nombre.