No es la primera vez que Samanosuke Akechi (encarnado por Takeshi Kaneshiro), portador del guantelete que le confiere el poder de los Oni, se enfrenta a los demonios. Anteriormente ya tuvo sus más y sus menos con esa raza de demonios que se hacen llamar Genma. Tras una dura contienda, nuestro héroe consiguió vencer a Fortinbras, Señor de los demonios y la guerra entre los Oni y los Genma pareció haber llegado a su fin. No obstante esto no fue así. De nuevo el reinado de los demonios volvió a resurgir de manos de un nuevo Señor Oscuro, Nobunaga Oda, el cual retomó el control de los demonios con ayuda de su fiel sirviente Guildenstern, para lanzarlos nuevamente a la batalla. Jubei Yagyu, el segundo portador de los poderes Oni, fue el encargado de poner final a esta contienda derrotando a Nobunaga.
Este es, a modo de resumen, el argumento de las dos primeras entregas de Onimusha. Nos encontramos en el Japón feudal del año 1582, y como no hay dos sin tres, Nobunaga Oda ha retornado del mundo de los muertos para retomar el control de los Genma. El plan de estos demonios se extiende, esta vez, más allá de su tiempo. Guildenstern y sus conocimientos científicos han conseguido enviar un bastión de las fuerzas Genma a través del tiempo hasta la Francia del año 2004. No obstante, su control sobre el tiempo no es perfecto, y por error a mandado a Samanosuke Akechi también a esta fecha. Esto no queda aquí, ya que Jacques Blanc (encarnado por el famoso actor francés Jean Reno) miembro de las fuerzas especiales Francesas, ha retrocedido en el tiempo hasta el Japón de 1582. El samurai japonés y el francés de picuda y peculiar nariz han sido intercambiados en sus respectivas eras. De esta forma deberán combatir en diferentes fechas a los Genma y evitar que Nobunaga se haga con el control del tiempo, cosa que lo haría invencible.
Recordemos que de nuestro lado estará la inestimable ayuda de los Oni, que nos proporcionarán la capacidad de absorber almas y mejorar nuestras habilidades. Como podéis contemplar, el planteamiento del juego no es, a primera vista, sencillo. Lo cierto es que Onimusha 3 es un continuo cambio de época. El argumento es magnífico, y pocas veces somos sorprendidos con juegos tan bien planteados y realizados. El título de Capcom podría rivalizar con multitud de películas y es que nos encontramos ante una superproducción, que no cinematográfica, sino del videojuego. No se ha reparado en gastos y eso se nota en todos los aspectos del juego. Tanto los gráficos, la caracterización de los personajes, el argumento o la banda sonora han sido realizados con esmero y dedicación.
Supongo que será fácil advertir que el juego me ha resultado, a título personal, especialmente grato e interesante. Todos y cada uno de nosotros nos vemos sorprendidos a lo largo de nuestra vida de jugones por ciertos juegos que calan especialmente en nuestra psique de videoadictos, dejándonos postrados horas y horas delante del televisor. De esta manera espero que entendáis que me resulte difícil no deshacerme en halagos hacía este juego. No obstante intentaré por todos los medios a mi alcance ser lo más objetivo posible. Pasemos a analizarlo más detenidamente.