Final Fantasy XII es uno de los últimos grandes juegos para PS2, amén de uno de los mejores capítulos de la saga. Merece la pena, pues, ver qué nos depara esta nueva aventura final, y a partir de ahí hacia dónde se dirigirá una de las leyendas con más repercusión de la industria del videojuego.
Antecedentes
Parece mentira que un juego que salió hace 20 años sin demasiadas intenciones de prosperar haya generado una de las sagas más conocidas de la historia del videojuegos y que, además, esté viviendo ahora uno de sus mejores momentos. Nombrar a Final Fantasy es referirse a un auténtico fenómeno de masas, a una serie de juegos de rol para el gran público que han sabido conjugar como nadie un desarrollo cinematográfico y épico con el rol más clásico por turnos. No hace falta remarcar la importancia clave que tuvo Final Fantasy VII dentro de la propia saga e incluso en la historia de los videojuegos, pero sí que conviene apuntar que Final Fantasy XII tiene muchos números de convertirse en el mejor capítulo desde aquél.
68 millones. Es el número de juegos que ha vendido Final Fantasy a lo largo de sus 20 años y 15 juegos editados (además, claro está, de 3 series de animación, 2 películas y centenares de productos de todo tipo bajo la licencia Final Fantasy). Pese a ser una saga conocida por todos actualmente, no llegó a Europa hasta su séptimo capítulo, Final Fantasy VII, logrando vender eso sí la impresionante cantidad de 2 millones de juegos. A partir de ahí, cada lanzamiento es seguido con auténtica devoción en todo el mundo, y el universo Final Fantasy se ha convertido en un culto para muchos jugadores. Como curiosidad, el capítulo más vendido fue el octavo: Final Fantasy VIII logró despachar la friolera de 5,5 millones de copias en todo el mundo. Desde entonces ningún otro juego ha superado esta cifra, aunque, quien sabe, puede que Final Fantasy XII sea el elegido para ello.
Comienza la leyenda
¿Por qué Final Fantasy XII, pues? Ante todo, por la historia. Una vez más, la fantasía domina el universo en el que se desarrolla el juego, y el argumento es uno de los elementos que mejor se han trazado, con disputas políticas, conflictos entre naciones y la habitual historia de amor de por medio. La acción toma lugar en un mundo llamado Ivalice, formado a su vez por los continentes de Valendia, Ordalia y Kerwon, cuyos países se encuentran en conflicto constante. Ivalice es el hogar para muchas culturas y razas de humanoides, siendo la más influyente de todas la de los humes, alrededor de cuya civilización giran la mayoría de los acontecimientos de este mundo. Ivalice, sin embargo, no es un lugar normal: la existencia de una energía natural llamada “niebla” hace posible la magia en sus tierras, por lo que los acontecimientos que se sucedan en Ivalice estarán fuertemente influenciados por este hecho.
En este contexto, el juego empieza con la boda truncada entre el príncipe Rasler Heios de Nabradia y la princesa Ashelia B’nargin de Dalmasca, a causa de la noticia de que Arcadia (la nación más poderosa de Valendia) había iniciado la invasión del reino de Nabradia; tan sólo un primer paso para acabar destruyendo también Dalmasca, que una vez reducida a cenizas marca el comienzo de una época oscura e incierta para Ivalice. Una época que, sin embargo, servirá para que los futuros liberadores del mundo se reúnan y comiencen el camino de su gesta. Aquí es donde la “niebla” cobra protagonismo, y donde Final Fantasy XII empieza realmente la aventura.
Una aventura que, en segundo lugar y como novedad principal, contará con un nuevo sistema de combate. Sí, por fin. De hecho, uno de los elementos más criticados de la saga, aparte de su linealidad, ha sido desde siempre el engorroso sistema de combate por turnos, que además aparecían aleatoriamente mientras explorabas el territorio. El nuevo modo de batalla se ha denominado Batalla en Dimensión Activa (ADB), y según sus creadores combina la facilidad de un sistema de turnos con la emoción del combate en tiempo real. A grandes rasgos: se eliminará la barrera entre la exploración y la batalla, por lo que los combates se realizarán en entornos abiertos. Vamos, que podremos decidir si queremos luchar, si nos largamos a media batalla o lo que nos apetezca. Por supuesto, habrá multitud de elementos para los jugadores más exigentes como los gambits (instrucciones que podremos programar para que los personajes realicen acciones automáticamente durante un combate, o fuera de él) y el tablero de licencias (las necesitaremos para utilizar armas, aprender hechizos, etc.). Y, como no podía ser de otra manera, no faltarán a la cita las invocaciones (ahora llamadas sublimaciones) y las criaturas que deberemos derrotar para poder utilizar a nuestro favor (llamadas espers). En resumen: un Final Fantasy de nueva generación con los elementos de siempre.